
Tras un mes de diversión y actividades de todo tipo, los alumnos y monitores del 9º Campus de Verano del Colegio Heidelberg organizaron una fiesta de clausura por todo lo alto. En ella, se celebraron los Juegos Olímpicos, en los que los alumnos, agrupados en cinco diferentes equipos (uno por cada continente), se enfrentaron en pruebas tan divertidas como la carrera de obstáculos, baloncesto, lanzamiento de aviones, "encuentra tu zapato", carrera a tres piernas, lanzamiento de peso con calcetín, carrera de cucharas y lanzamiento de frisbee. Al final de las pruebas, se procedió a la entrega de medallas a los campeones de cada especialidad.
Más tarde, para reponer fuerzas, se sirvió un monumental desayuno en el que se pudieron degustar las deliciosas tartas de chocolate elaboradas por los alumnos el día anterior durante el taller de cocina. Las tartas, por supuesto, no fueron el único manjar, ya que estuvieron acompañadas por todo tipo de apetitosos platos aportados por los asistentes a esta segunda quincena del Campus de Verano.
Tras el almuerzo, pudimos disfrutar de las coreografías preparadas durante estas últimas dos semanas por varios grupos de bailarinas ayudadas por sus monitoras. Tuvieron cabida tanto los bailes típicos canarios, representados por una PolKa Mazurca, como los más modernos e impresionantes "meneos de esqueleto" que dejaron a Beyoncé a la altura del betún.
Como acto final, se hizo entrega a los alumnos de los diplomas que acreditan su participación en el 9º Campus de Verano, así como de las medallas que a juicio de los monitores merecieron algunos de los alumnos por destacar en algún aspecto de la convivencia durante estos divertidos días del mes julio.
El éxito del Campus de Verano de este año se debe a Luis Miguel Peláez (Mimi), que lo dirigió y coordinó, a los monitores de las distintas actividades (Dácil, Elisa, Gonzalo, Keyna, Lidia, Manu, Pablo, Pedro, Raquel y Ruymán) que se esforzaron mucho para lograr que todos los niños y niñas se lo pasaran en grande cada día, cuidando de ellos al mismo tiempo; a Eva, Ángela y María, que se encargaron de mantenernos bien alimentados; a Siona, Aurora, Bendi, Mari, Rosi, Tina, Alicia y Esther, que nos dejaron el colegio inmaculado antes de tomarse un muy merecido descanso; a Ana, que no perdió el buen humor por mucho que la hicimos limpiar una y otra vez por todo el colegio; a Miguel, que estuvo pendiente de cualquier reparación que hubiera que hacer (aunque no le dimos mucho trabajo), mientras que Mari Carmen hizo de madre de todos, secretaria, recepcionista, acompañante en las ocasiones en que hubo que salir del Colegio, y mucho más. Los últimos días hemos tenido también la suerte de contar con la inestimable colaboración de Horacio, el hombre de la sonrisa incansable.
Trabajar con todos ellos y con los niños y niñas que asistieron a este Campus ha sido una inolvidable y enriquecedora experiencia que esperamos repetir el año que viene.


















